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ahorr.ai · Glosario

Calefacción a gas vs eléctrica: ¿cuál es más cara?

ahorr.aiLinkedIn·Auditor forense de facturas energéticas (equipo editorial)

Definición

La calefacción a gas natural suele salir más barata por hora de uso que los radiadores eléctricos clásicos, porque el kWh de gas cuesta bastante menos que el de luz. La excepción es la aerotermia (bomba de calor): rinde tres o cuatro veces la energía que consume, así que en muchas casas calienta más barato que el gas pese a funcionar con electricidad. Para tu caso concreto, el resultado depende de tres cosas: el precio real de cada kWh en tu factura, el rendimiento del equipo y las horas que enciendas la calefacción.

Transparencia y fuentes

Autoría, metodología y fuentes oficiales (para verificar).

Actualizado: 30 de mayo de 2026

Autoría

Equipo ahorr.ai

Auditoría energética (España)

Metodología orientada a decisión: separar coste fijo/variable, detectar extras y comparar opciones con números claros.

Metodología

  • Separamos coste fijo (potencia/término fijo), energía y cargos/impuestos.
  • Buscamos sobrecostes típicos: potencia sobredimensionada, servicios extra, lecturas estimadas.
  • Damos pasos accionables (qué tocar primero) con ejemplos orientativos, no promesas.
  • Enlazamos fuentes oficiales y marcamos lo que puede variar por comercializadora.

Información orientativa (España). Comprueba condiciones con tu comercializadora: precios, peajes, cargos e impuestos pueden variar.

Por qué el gas suele ganar a los radiadores eléctricos

El gas natural cuesta menos por cada kWh quemado que la electricidad por cada kWh consumido. Un radiador eléctrico convierte la luz en calor uno a uno: gastas un kWh, obtienes un kWh de calor. La caldera de gas también ronda ese uno a uno (la de condensación lo supera un poco aprovechando los humos). Como la energía rinde parecido en ambos pero el gas parte de un precio más bajo, calentar muchas horas con gas suele costar menos. Esa es la regla general; la rompe la aerotermia, que explicamos abajo.

  • El kWh de gas suele costar bastante menos que el kWh de luz (precios orientativos, varían por tarifa y comercializadora).
  • Radiador eléctrico y caldera estándar rinden ~1 a 1: un kWh de energía da casi un kWh de calor.
  • A más horas de uso, más pesa el ahorro del gas frente al radiador eléctrico.
  • Cifras exactas solo las da tu factura: revisa el precio del kWh de luz y, si tienes gas, el de la TUR o tu tarifa libre.

La aerotermia cambia la cuenta: rinde 300-400 %

La bomba de calor no genera calor quemando nada: lo mueve del aire de la calle al interior. Por cada kWh de luz que consume entrega entre tres y cuatro de calor, un rendimiento del 300-400 % que los técnicos llaman COP. Por eso, aunque funcione con electricidad (más cara por kWh), el coste por hora de calor cae por debajo del gas en muchas viviendas. Es la opción más barata de operar a largo plazo, a cambio de una inversión inicial alta.

  • COP 3-4: un kWh de luz produce 3-4 kWh de calor, frente al ~1 de un radiador.
  • Rinde mejor en zonas templadas; en frío extremo el COP baja y se acerca al gas.
  • Inversión inicial elevada (equipo y obra), que se amortiza con los años de uso.
  • Sirve también para refrigerar en verano y para agua caliente, no solo calefacción.

No olvides los términos fijos de cada factura

El precio del kWh no es todo. El gas suma un término fijo mensual por estar conectado (en la TUR ronda unos pocos euros al mes según el tramo) y, si la instalación lo exige, revisiones periódicas obligatorias. La luz que ya tienes contratada no añade nada nuevo por calentar con radiadores. Por eso, en una casa que enciende la calefacción pocas semanas al año, los costes fijos del gas pueden comerse el ahorro del kWh barato; en una casa que calienta muchas horas, el gas casi siempre compensa.

  • Gas: término fijo mensual (orientativo, según tramo TUR o tu tarifa libre) + posibles revisiones.
  • Eléctrica con radiadores: aprovecha la luz que ya pagas, sin alta nueva si no subes potencia.
  • Uso esporádico (segunda residencia): los fijos del gas pesan más que su kWh barato.
  • Uso intensivo (vivienda habitual): el kWh barato del gas suele ganar la partida.

Caso real: jubilado en Burgos con caldera vieja

Ramón, jubilado en un piso de los años 70 en Burgos, calentaba 110 m² con una caldera de gas antigua y se planteaba cambiarla por radiadores eléctricos para 'simplificar'. Auditamos su factura: el gas le costaba unos 95 € al mes de media en invierno, casi todo energía y un pequeño término fijo. El giro: pasar a radiadores eléctricos le habría disparado la factura porque su casa, mal aislada y en zona fría, pide muchas horas de calor. La cuenta cambió al mirar la aerotermia: con el clima de Burgos el COP baja, pero seguía saliendo por debajo del gas en consumo, aunque con una inversión de varios miles de euros que él no quería asumir a sus 71 años. Conclusión honesta: mantener el gas, mejorar el aislamiento de ventanas y ajustar el termostato fue la opción más sensata para su situación.

  • Vivienda: 110 m² mal aislada, zona climática fría (Burgos).
  • Gas actual: ~95 €/mes de media en invierno (ejemplo ilustrativo de su factura).
  • Radiadores eléctricos: descartados por uso intensivo y kWh de luz más caro.
  • Aerotermia: más barata de operar, pero inversión inicial no asumible en su caso.

Cómo decidir en tu vivienda, paso a paso

Antes de cambiar de sistema, mira primero lo que ya pagas. Coge tu factura de luz y, si la tienes, la de gas, y compara el precio del kWh de cada una. Luego pesa cuántas horas calientas al año y cómo está aislada la casa. Con esos tres datos sabrás si el gas, la aerotermia o incluso ajustar tu contrato actual te conviene más, sin pagar de más por una obra que no necesitas.

  • Mira el precio del kWh de luz en tu factura y compáralo con el del gas (TUR o tarifa libre).
  • Estima las horas reales de uso: pocas semanas favorecen lo eléctrico; muchos meses, el gas.
  • Valora el aislamiento: una casa que pierde calor encarece cualquier sistema.
  • Si calientas mucho y puedes invertir, calcula la aerotermia; suele ser la más barata de operar.
  • Antes de cambiar de equipo, revisa que no estés pagando potencia o servicios de más en tu contrato actual.

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Preguntas frecuentes

Por hora de uso, el gas natural casi siempre sale más barato que un radiador eléctrico convencional, porque su kWh cuesta bastante menos y ambos sistemas rinden de forma parecida (en torno a 1 a 1). El radiador eléctrico solo compite en uso muy esporádico, donde te ahorras el término fijo del gas.
En consumo sí, en la mayoría de casos: la bomba de calor entrega 3 o 4 kWh de calor por cada kWh de luz que gasta, así que su coste por hora suele caer por debajo del gas. La pega es la inversión inicial, alta, que se recupera con los años. En zonas de frío extremo su rendimiento baja y la diferencia con el gas se estrecha.
Depende del precio de cada kWh en tu factura, de las horas de uso y del aislamiento, así que no hay una cifra fija válida para todos. Como referencia orientativa, en una vivienda habitual de zona fría el cambio puede recortar una parte notable del gasto de calefacción, pero solo tu factura concreta confirma cuánto.
La calefacción eléctrica por radiadores es la que menos mantenimiento pide: no necesita revisiones de quemador ni inspecciones de gas. Las calderas de gas requieren revisiones periódicas obligatorias, y la aerotermia, un mantenimiento del equipo similar al de un aire acondicionado.
Casi nunca compensa la obra. Si usas la calefacción de forma puntual (segunda residencia, climas templados), los términos fijos del gas y la inversión de la aerotermia pesan más que el kWh barato. Suele salir más a cuenta calentar con la luz que ya tienes y mejorar el aislamiento.
Mucho. Si calientas con electricidad, una tarifa con discriminación horaria (precio más bajo en horas valle) puede acercar el coste al del gas, sobre todo con acumuladores que cargan calor por la noche. Revisa el precio de tu kWh por periodos antes de comparar sistemas.

Avisos

  • Información orientativa para España, no asesoramiento técnico ni de inversión. Los precios del kWh, los términos fijos y el rendimiento de cada equipo varían según tu tarifa, comercializadora, vivienda y zona climática.
  • Las cifras de coste (incluido el caso real) son ejemplos ilustrativos, no datos garantizados. Comprueba siempre el precio del kWh y los costes fijos en tu factura y en tu contrato antes de decidir.